Empecé en áreas comerciales. Luego en atención al cliente. Luego formando equipos. Y en cada uno de esos lugares encontré el mismo patrón: los problemas más costosos para las organizaciones rara vez eran técnicos. Eran humanos.
Falta de confianza entre las personas. Conversaciones que no ocurrían. Equipos agotados que no sabían por qué. Líderes desconectados de quienes lideraban. Personas trabajando desde el miedo, no desde la autenticidad.
Eso me llevó a un camino que no esperaba: las artes escénicas y el lenguaje clown como herramientas de transformación organizacional. No como metáfora, no como dinámica de ice-breaking — sino como metodología real para generar aprendizaje desde el cuerpo, la emoción y la experiencia vivida.
Hoy combino esos más de 20 años de experiencia comercial y de servicio con metodología experiencial, coaching y lenguaje clown para diseñar procesos que cambian de verdad la manera en que los equipos se relacionan, comunican y trabajan juntos.
Trabajemos juntos →